OTRA SALIDA A LA CRISIS
Según organismos gubernamentales y privados, es una nueva modalidad dentro del sistema financiero argentino
Bruno Tessore
Ante el gran nivel de desempleo, el sistema de microcréditos se transformó en una de las alternativas más comunes para afrontar la situación socioeconómica que se vive en nuestro país. El 86 por ciento de los beneficiarios que acceden al préstamo solidario son mujeres y en su mayoría, destinan el dinero a la elaboración y venta de productos alimenticios.
Los créditos solidarios dirigidos a personas de bajos recursos ayudan a disminuir la vulnerabilidad social en la que se encuentra inmersa una gran parte de nuestra sociedad. Todas las entidades que desarrollan este sistema, coinciden en que son “las madres” mayoritariamente las que acceden al microcrédito. Su explicación se basa en que son ellas las que tienen una idea más global de la concepción de familia, comportándose como leonas que luchan para darle de comer a sus hijos. Por el contrario, los hombres tienden a deprimirse debido a la falta de trabajo.
Distintas Organizaciones no gubernamentales (ONG’s), asociaciones privadas, e inclusive el Ministerio de Desarrollo Social por intermedio del Banco Popular de la Buena Fe, adaptaron y desarrollaron el concepto del microcrédito creado por el economista bengalí, Muhammad Yunus, quien fuera galardonado con el premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo. Cada una de estas instituciones se sustenta con distintos fondos, pero todas concuerdan bajo un mismo tipo de organización y modo de implementación.
El Ministerio de Desarrollo Social, al observar en este sistema un método productivo contra el desempleo, creó en 2006 la Comisión Nacional de Microcréditos, la cual luego de un sondeo descubrió que las mujeres son las que más solicitan estos préstamos debido a que pueden desempeñarse en rubros que requieren una inversión pequeña. Dentro de este organismo funciona desde el 2002 el Banco Popular de la Buena Fe, que transfiere fondos a las ONG’s denominadas Organizaciones Regionales, que cuenta con alrededor de cien en todo el país, y que a su vez transfieren los fondos a organizaciones locales que ascienden a alrededor de ochocientas.
En este caso el préstamo es de 750 pesos y los emprendedores deben formar un grupo de cinco personas que los representan y se convierten en los garantes del monto otorgado. Walter Isaía, encargado del área de proyectos, comenta que para acompañarlos se crearon los “promotores”, quienes una vez por semana se reúnen para evaluar la marcha del plan y la devolución de las cuotas. “Incluso organizamos encuentros nacionales, provinciales y regionales en los que reunimos a los beneficiarios para poner en común experiencias y otorgar herramientas que les permitan seguir adelante con el emprendimiento”, comenta Isaía.
Uno de los prestadores más antiguos es la Fundación Banco Provincia, que desde 1993 y con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, entrega préstamos a futuros emprendedores. Dentro de las organizaciones que otorgan microcréditos es la que llega al monto más alto: 5000 pesos, y dichos capitales son otorgados a las asociaciones civiles que mantienen contacto directo con los beneficiarios, y son las que finalmente analizan y verifican el proyecto para que luego se genere el empréstito.
“Nuestra aspiración no se centra sólo en entregar dinero, sino en hacer que cada idea se transforme en una empresa posible y redituable. Para ello brindamos capacitación y asesoramiento”, afirma María Rosa Ida, contadora de la Fundación Banco Provincia. Además agrega que en las actividades para las que se necesite una habilitación, como las de alimentos, que son la mayoría, se encargan ellos de conseguirla.
Los microcréditos también han sido adoptados por organizaciones subsidiadas por fondos privados para la entrega de los préstamos: una de ellas es la Fundación Arché. Creada y dirigida hace 20 años por un grupo de profesionales de distintas áreas y basada en grandes ideales de solidaridad y construcción ciudadana, dicha institución brinda diversos servicios a la comunidad, entre los cuales se destaca la entrega de microcréditos apoyada con asistencia psicológica y educación a la niñez. Básicamente se otorgan de la misma forma en que lo hacen los demás prestadores, pero con la diferencia de un apoyo mayor en aspectos pedagógicos.En el inicio se le pide al interesado que intente imaginar cual sería su sueño a desarrollar y se le demuestra que no es imposible: sólo basta con recuperar el valor de la palabra empeñada y las ganas de reencontrarse con la cultura del trabajo. El monto entregado aquí es el más bajo de todos, 600 pesos, a devolver en 50 cuotas a lo largo de un año. Según cuenta Jorge Mayoraz, uno de los directores de la Fundación Arché, los beneficiarios se sienten apoyados y esto eleva su autoestima, ya que descubren que alguien confía en su persona. La fundación piensa que estos planes ayudan a eliminar el clientelismo y a construir una sociedad que recupere los valores perdidos.
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