martes, 22 de diciembre de 2009

Red Nacional de Organizaciones Banco de la Buena Fe

La Red Nacional de los Bancos de las Buena Fe es un espacio conformado por organizaciones de la sociedad civil de todo el país. Este espacio surge luego de cinco años de experiencia de trabajo en conjunto. Los objetivos de la Red son contribuir al desarrollo de proyectos productivos en sectores populares excluidos, incorporando el microcrédito como herramienta. Fortalecer la ciudadanía, promoviendo instancias de capacitación, desarrollo organizacional y formación de líderes en el marco de la Economía Social y la Educación Popular, y mejorar los procesos de inclusión social en el marco del Desarrollo Local, articulando el sector social, público y privado.

Para facilitar la organización de la Red Nacional, se conforman Redes Regionales que nuclean a las organizaciones de cada región. Actualmente las redes regionales son: 1) NOA; 2) NEA; 3) CUYO; 4) CÓRDOBA; 5) PATAGONIA; 6) Dos Orillas (ENTRE RÍOS Y SANTA FE) y 7) BUENOS AIRES. En total son 98 organizaciones.



RED NOA

JUJUY (3 organizaciones regionales)

• BIBLIOTECA POPULAR MARIANO VALLE

• COOPERATIVA AGRO GANADERA CUENCA RÍO GRANDE SAN JUAN LTDA.

• GRUPO CULTURAL PACHANIWAN

SALTA (3 organizaciones regionales)

• CENTRO DE MAYORES SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

• FUNDACIÓN PUEBLO JOVEN

• ORGANIZACIÓN NO GUBERNAMENTAL PROGRAMAS SOCIALES COMUNITARIOS

CATAMARCA (2 organizaciones regionales)

• BIENAVENTURADOS LOS POBRES (BEPE)

• LA BATEA

TUCUMÁN (3 organizaciones regionales)

• CENTRO ANDINO DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN (CADIF)

• FUNDACIÓN MADRE TERESA DE CALCUTA

• SOCIEDAD VECINAL DE SOCORROS MUTUOS BARRIOS DEL SUD

SANTIAGO DEL ESTERO (1 organización regional)

• ASOCIACIÓN DE FOMENTO VECINAL EL PALMAR

LA RIOJA (3 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN FUTURO EN PROGRESO

• CÁRITAS DIOCESANA DEL OBISPADO DE LA RIOJA

• CLUB DE CIENCIAS, TÉCNICA, INVESTIGACIÓN Y CAPACITACIÓN (CITECAP)

RED NEA

FORMOSA (3 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL SAYA DE TAEKWONDO

• CENTRO DE MUJERES CLORINDENSES

• FEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES COMUNITARIAS DE FORMOSA (FOC)

MISIONES (5 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL DE PROMOCIÓN HUMANA Y DESARROLLO AGRO ECOLÓGICA LOCAL (APHYDAL)

• ASOCIACIÓN CIVIL GÉNESIS

• ASOCIACIÓN CIVIL HOGAR BELÉN

• COOPERATIVA AGROPECUARIA Y VIVIENDA UNIÓN CAMPESINA DE BERNARDO DE IRIGOYEN LTDA.

• FEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES VECINALISTAS Y FOMENTISTAS DE LA PROVINCIA DE MISIONES (FOVEFOMI)

CORRIENTES (4 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL MUJERES SOLIDARIAS EN LUCHA (MUSEL)

• ASOCIACIÓN CORRENTINA DE DESARROLLO COMUNITARIO (ACODECO)

• ASOCIACIÓN DE DESARROLLO FAMILIAR (ADEFA)

• ÑANDE PO ASOCIACIÓN ARTESANOS INDEPENDIENTES

CHACO (2 organizaciones regionales)

• CENTRO INTERDISCIPLINARIO DE ESTUDIOS TERRITORIALES (CIET)

• FUNDACIÓN NOSOTRAS

RED CUYO

MENDOZA (11 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN BRAZOS SOLIDARIOS

• ASOCIACIÓN DE AYUDA INTEGRAL AL DISCAPACITADO CAYE CHEYNA

• ASOCIACIÓN EMPRENDER MENDOZA (ASEM)

• ASOCIACIÓN LEALTAD

• CENTRO DE FORMACIÓN PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE LA QUINCHA DE SAN CARLOS

• COOPERATIVA RURAL DE SERVICIOS PÚBLICOS BARRIO COQUIMBITO LTDA.

• FUNDACIÓN 12 DE AGOSTO

• FUNDACIÓN HIJOS DEL CORAZÓN DE MARÍA

• FUNDACIÓN PARA EL DESARROLLO EQUITATIVO DE MENDOZA (FUDEM)

• FUNDACIÓN VIDA JOVEN

• UNIÓN VECINAL DEL BARRIO ANGÉLICA CÍVIT DE SUÁREZ

SAN LUIS (2 organizaciones regionales)

• FUNDACIÓN CALDÉN

• FUNDACIÓN NUEVA SOCIEDAD

RED CÓRDOBA

CÓRDOBA (11 organizaciones regionales)

• ALAS DE CÓRDOBA ASOCIACIÓN CIVIL

• ASOCIACIÓN CIVIL COMPROMISO SOCIAL Y CULTURAL

• ASOCIACIÓN CIVIL DE MICROEMPRENDEDORES LA CALAMUCHITANA (AMICA)

• ASOCIACIÓN CIVIL FUTURO EMBALSE

• ASOCIACIÓN CIVIL GENERAR (ACG)

• ASOCIACIÓN CIVIL POR LA CULTURA , LA EDUCACIÓN Y EL DESARROLLO (ACD)

• ASOCIACIÓN CORDOBESA DE LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN ASOCIACIÓN CIVIL (ACLUD)

• CENCERRO ASOCIACIÓN CIVIL

• CENTRO DE FORMACIÓN PARA LA INSERCIÓN SOCIOLABORAL (CEFIS)

• GRANJA SIQUEM ASOCIACIÓN CIVIL

• SERVICIO EN VIVIENDA Y PROMOCIÓN HUMANA (SERVIPROH)

RED DOS ORILLAS

SANTA FE (7 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL CENTRO DE ESTUDIOS EL FUTURO TIENE HISTORIA

• ASOCIACIÓN REGIONAL DE EMPREDEDORES BARRIALES (AREMBA)

• BIBLIOTECA POPULAR LA MEMORIA DE NUESTRO PUEBLO

• CENTRO DE ACCIÓN DE MOVIMIENTOS COMUNITARIOS (CAMCO)

• CENTRO ECUMÉNICO PORIAJHÚ ASOCIACIÓN CIVIL

• CENTRO SOLIDARIO MANOS ABIERTAS ASOCIACIÓN CIVIL

• LA CASA DE TODOS

ENTRE RÍOS (3 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL FORMAR

• CLUB SOL NACIENTE

• FUNDACIÓN INKA

RED BUENOS AIRES

BUENOS AIRES (25 organizaciones regionales)

• ARTISTAS UNIDOS AZULEÑOS (AUA)

• ASOCIACIÓN CIVIL 20 DE NOVIEMBRE

• ASOCIACIÓN CIVIL AYUDA SOLIDARIA

• ASOCIACIÓN CIVIL CAMINOS

• ASOCIACIÓN CIVIL ORGANIZACIÓN AMIGOS SOLIDARIOS (ACOAS)

• ASOCIACIÓN CIVIL PROYECCIÓN NECOCHENSE

• ASOCIACIÓN MUTUAL GRUPO BUENOS AYRES

• CÁRITAS COMISIÓN DIOCESANA DEL OBISPADO DE MERLO MORENO

• DE LA NADA ASOCIACIÓN CIVIL

• EMPRENDEDOR GRUPO PUNTALTENSE (EGRUPA)

• FEDERACIÓN DE ASOCIACIÓNES DE CENTROS EDUCATIVOS PARA LA PRODUCCIÓN TOTAL (FACEPT)

• FEDERACIÓN ECONÓMICA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES (FEBA)

• FUNDACIÓN CAMINO

• FUNDACIÓN CREAR DESDE LA EDUCACIÓN POPULAR

• FUNDACIÓN DE ORGANIZACIÓN COMUNITARIA (FOC)

• FUNDACIÓN DEL VISO

• FUNDACIÓN PARA LA EDUCACIÓN Y EL TRABAJO

• FUNDACIÓN PRESBÍTERO JOSÉ MARIO PANTALEO

• G-TRES

• NUESTRO BARRIO ASOCIACIÓN CIVIL Y BIBLIOTECA POPULAR

• OBISPADO DE LOMAS DE ZAMORA CÁRITAS COMISIÓN DIOCESANA

• SOCIEDAD COSMOPOLITA DE SOCORROS MUTUOS

• SOCIEDAD DE FOMENTO 12 DE OCTUBRE DE 1958 DE GENERAL SAN MARTÍN

• SOL DE MAYO ASOCIACIÓN CIVIL

• UNIÓN DEL COMERCIO, LA INDUSTRIA Y LA PRODUCCIÓN (UCIP)

CIUDAD DE BUENOS AIRES (1 organización regional)

• ASOCIACIÓN CIVIL SOLIDARIAS AMAS DE CASA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA , ÁREA METROPOLITANA (SACRA)

RED PATAGONIA

NEUQUÉN (3 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL INGKAHUÉ

• BIBLIOTECA POPULAR JORGE FONSECA

• FUNDACIÓN OTRAS VOCES

RÍO NEGRO (5 organizaciones regionales)

• ASOCIACIÓN CIVIL CONSTRUYENDO PROYECTOS BARRIALES (CONPROBAR)

• ASOCIACIÓN CIVIL HACIENDO CAMINO

• ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS DE LA ECONOMÍA SOCIAL (AEDES)

• FUNDACIÓN GENTE NUEVA

• VICARÍA EPISCOPAL DE LA FRATERNIDAD DEL OBISPADO DE VIEDMA

CHUBUT (1 organización regional)

• ASOCIACIÓN CIVIL INSTITUTO DEL MERCADO LABORAL (IMLA)

Las mujeres eligen los microcréditos para enfrentar la desocupación

OTRA SALIDA A LA CRISIS
Según organismos gubernamentales y privados, es una nueva modalidad dentro del sistema financiero argentino

Bruno Tessore


Ante el gran nivel de desempleo, el sistema de microcréditos se transformó en una de las alternativas más comunes para afrontar la situación socioeconómica que se vive en nuestro país. El 86 por ciento de los beneficiarios que acceden al préstamo solidario son mujeres y en su mayoría, destinan el dinero a la elaboración y venta de productos alimenticios.
Los créditos solidarios dirigidos a personas de bajos recursos ayudan a disminuir la vulnerabilidad social en la que se encuentra inmersa una gran parte de nuestra sociedad. Todas las entidades que desarrollan este sistema, coinciden en que son “las madres” mayoritariamente las que acceden al microcrédito. Su explicación se basa en que son ellas las que tienen una idea más global de la concepción de familia, comportándose como leonas que luchan para darle de comer a sus hijos. Por el contrario, los hombres tienden a deprimirse debido a la falta de trabajo.
Distintas Organizaciones no gubernamentales (ONG’s), asociaciones privadas, e inclusive el Ministerio de Desarrollo Social por intermedio del Banco Popular de la Buena Fe, adaptaron y desarrollaron el concepto del microcrédito creado por el economista bengalí, Muhammad Yunus, quien fuera galardonado con el premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo. Cada una de estas instituciones se sustenta con distintos fondos, pero todas concuerdan bajo un mismo tipo de organización y modo de implementación.
El Ministerio de Desarrollo Social, al observar en este sistema un método productivo contra el desempleo, creó en 2006 la Comisión Nacional de Microcréditos, la cual luego de un sondeo descubrió que las mujeres son las que más solicitan estos préstamos debido a que pueden desempeñarse en rubros que requieren una inversión pequeña. Dentro de este organismo funciona desde el 2002 el Banco Popular de la Buena Fe, que transfiere fondos a las ONG’s denominadas Organizaciones Regionales, que cuenta con alrededor de cien en todo el país, y que a su vez transfieren los fondos a organizaciones locales que ascienden a alrededor de ochocientas.
En este caso el préstamo es de 750 pesos y los emprendedores deben formar un grupo de cinco personas que los representan y se convierten en los garantes del monto otorgado. Walter Isaía, encargado del área de proyectos, comenta que para acompañarlos se crearon los “promotores”, quienes una vez por semana se reúnen para evaluar la marcha del plan y la devolución de las cuotas. “Incluso organizamos encuentros nacionales, provinciales y regionales en los que reunimos a los beneficiarios para poner en común experiencias y otorgar herramientas que les permitan seguir adelante con el emprendimiento”, comenta Isaía.
Uno de los prestadores más antiguos es la Fundación Banco Provincia, que desde 1993 y con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, entrega préstamos a futuros emprendedores. Dentro de las organizaciones que otorgan microcréditos es la que llega al monto más alto: 5000 pesos, y dichos capitales son otorgados a las asociaciones civiles que mantienen contacto directo con los beneficiarios, y son las que finalmente analizan y verifican el proyecto para que luego se genere el empréstito.
“Nuestra aspiración no se centra sólo en entregar dinero, sino en hacer que cada idea se transforme en una empresa posible y redituable. Para ello brindamos capacitación y asesoramiento”, afirma María Rosa Ida, contadora de la Fundación Banco Provincia. Además agrega que en las actividades para las que se necesite una habilitación, como las de alimentos, que son la mayoría, se encargan ellos de conseguirla.
Los microcréditos también han sido adoptados por organizaciones subsidiadas por fondos privados para la entrega de los préstamos: una de ellas es la Fundación Arché. Creada y dirigida hace 20 años por un grupo de profesionales de distintas áreas y basada en grandes ideales de solidaridad y construcción ciudadana, dicha institución brinda diversos servicios a la comunidad, entre los cuales se destaca la entrega de microcréditos apoyada con asistencia psicológica y educación a la niñez. Básicamente se otorgan de la misma forma en que lo hacen los demás prestadores, pero con la diferencia de un apoyo mayor en aspectos pedagógicos.En el inicio se le pide al interesado que intente imaginar cual sería su sueño a desarrollar y se le demuestra que no es imposible: sólo basta con recuperar el valor de la palabra empeñada y las ganas de reencontrarse con la cultura del trabajo. El monto entregado aquí es el más bajo de todos, 600 pesos, a devolver en 50 cuotas a lo largo de un año. Según cuenta Jorge Mayoraz, uno de los directores de la Fundación Arché, los beneficiarios se sienten apoyados y esto eleva su autoestima, ya que descubren que alguien confía en su persona. La fundación piensa que estos planes ayudan a eliminar el clientelismo y a construir una sociedad que recupere los valores perdidos.

Recuperando valores perdidos

Entrevistas a cargo de Marian Pardo
“Poder cambiar la calidad de vida de la población que está carente de recursos es nuestra prioridad”, afirma Jorge Mayoraz, vicepresidente de la Fundación Arché, quién dirige el programa “Construcción de la ciudadanía", en Monte Chingolo, partido de Lanús. Es una institución privada, laica y cristiana que otorga microcréditos, brinda asistencia psicológica y apoyo escolar a gente de bajos recursos de esa localidad.


Uno de los lemas que promulga la Fundación es “la construcción de ciudadanía” ¿Qué significa eso?
Es el aprender a ser ciudadanos, inculcar los viejos valores de la cultura del trabajo que devolverán de a poco la dignidad humana. Nadie quita el hecho que sea importante que la gente tenga para comer, o para las cosas básicas, pero si nos quedamos solamente en esa actitud, terminamos en el asistencialismo y nuestra misión es eliminarlo fundamentalmente. Pensemos que hay varias generaciones de hijos que no han visto a sus padres trabajar.
¿Y cómo logran llevarlo a cabo?
Creando comunidades de acompañamiento, que ayuden a las personas a concretar el proyecto que sueñan, y de ahí en adelante nosotros somos el nexo entre el dinero, a través del crédito solidario y sus anhelos. A su vez esas personas se van dando cuenta, de que ellas pueden ser artífices de su propio destino y cambiar su realidad. Nosotros, como Fundación creemos que no es una cuestión de capacidades sino de oportunidades.
¿En qué se basan los créditos solidarios?
En pequeños préstamos a personas de escasos recursos económicos y cuya única garantía y exigencia es la palabra empeñada de cada uno. Es decir, el beneficiario se compromete a devolver el dinero, a medida que va desarrollando su trabajo, y en el lapso de un año mediante pequeñas cuotas. Nosotros les pedimos que traten de desarrollar qué sueño tienen para poder plasmarlo, le demostramos que no es imposible y que depende solo de su propio esfuerzo y de su capacidad.
¿Cómo obtienen el capital para otorgar los microcréditos?

Nuestro capital deriva del aporte de particulares y empresas privadas que confían en este sistema, también contamos con los intereses de la devolución de las cuotas de los préstamos que nos permiten otorgar otros nuevos. Pero debido a la gran demanda nos estamos viendo desbordados y en este momento necesitamos percibir nuevos aportes.
¿Por qué crees que se ha llegado al extremo de perder los valores?
Aunque muchos hablemos de solidaridad, de comunidad y participación, éste es más bien un tiempo de airados insolidarios y todos somos de alguna manera corresponsables de esta situación. Nosotros no le sacamos mérito a la gente que está trabajando en este punto, pero creemos que sólo se basan en el hoy, pero nuestro proyecto es pensando en el mañana. Recuperar la cultura del trabajo es lo que debiera primar para que deje de existir el clientelismo político y que cada uno tenga el trabajo que se merece, y esto ya no pasa solamente por un partido político o por un gobierno de turno, es una mentalidad que está profundamente arraigada en la sociedad en su conjunto, lo que lo hace mucho más profundo todavía.

Mujeres emprendedoras

Macarena Muñoz Molina es egresada de la Carrera de Ciencias Políticas de la UCA y asesora de la Asociación Civil Mujeres 2000 de la localidad bonaerense del Talar de Pacheco. Allí junto a estudiantes de otras universidades, recibe a quienes solicitan los micro créditos, y los acompaña a lo largo de todo el proceso.


¿Cuándo comienzan con el Proyecto de Micro emprendimientos?
Lo iniciamos en el 2000. Se lograba el financiamiento de los micro emprendimientos a través de la Asociación Civil Dignidad, del Talar de Pacheco. Pero en el 2007, Mujeres 2000 logró la personería jurídica y desde ahí ya somos una Asociación Civil.

¿Cómo funciona el programa de microcréditos?
Mujeres 2000 está financiada por la Fundación Banco Provincia. La mujer viene con una idea, la trabajamos y, a cada proyecto se le asigna un voluntario para que la ayude a mejorar y desarrollar la idea. El asesor le realiza una entrevista, le explica cómo manejar un futuro negocio. Luego se evalúa el proyecto y se debate su viabilidad.

¿Cómo hace la gente para devolver el préstamo?
Todas las semanas deben pagar una cuota porque como son familias que tienen grandes dificultades con el ahorro, les es más fácil de esta manera. Por ejemplo, no es lo mismo abonar una cuota de 13 pesos que una de 50 por mes. Las cuotas tienen un interés del 6% anual sobre el crédito inicial.

¿Cuál es el perfil de las mujeres emprendedoras?
La mayoría tienen experiencias en el autoempleo o conocimientos de algún oficio como costura y cocina. Todas ellas están desempleadas al igual que sus cónyuges y, encuentran en este sistema una solución a su situación.

¿En qué invierten mayormente el dinero de los préstamos?
El monto más grande que recibimos para financiar emprendimientos llega a los cinco mil pesos, en esos casos las actividades que más se desarrollan son comercios como: verdulería, quiosco, almacén y locales de ropa. Por otra parte hay créditos de menor monto que rondan los ochocientos pesos, en esos casos se destinan a la elaboración de comida, confección y arreglo de ropa y fabricación de artesanías.

En búsqueda de las inclusión social

TESTIMONIOS DEMUESTRAN QUE ES POSIBLE

Dos mujeres relatan sus experiencias en la que pudieron progresar con su negocio gracias al sistema de microcréditos.


Marylin Bustamante - María Zeni




El fuego del pequeño horno instalado en su casa de Monte Chingolo, partido de Lanús, cocinaba las pre- pizzas que Martina Astengi amasaba todos los días. Y no sólo eso, también encendía su voluntad y esfuerzo para seguir trabajando por su sueño: el de tener un negocio para vender comida de elaboración propia.
Con las mismas expectativas, Alicia Arsenio se emociona al recordar cuando pudo finalmente dejar su trabajo de cartonera para dedicarse a la venta de indumentaria en la feria cercana a su casa, en el barrio porteño de Villa Soldati. Todos los sábados arma su puesto, tal como lo deseaba.
Sin capital para invertir, ninguna de ellas tenía la posibilidad alguna de comenzar con sus proyectos. Viéndose en esta situación, ambas tomaron la decisión de adoptar el sistema de microcréditos y se acercaron a las entidades que los brindan. Como ellas, muchas otras mujeres optan por este modelo para afrontar el desempleo y salir adelante. Con un sistema basado en la confianza, cuya única garantía es la palabra empeñada, se contrapone visiblemente a las exigencias salariales y burocráticas que expulsan de la línea crediticia bancaria a los más necesitados.
El Programa de Créditos Solidarios de la Fundación Arché ayudó a Martina Astengi a comprar un horno con seis moldes. Con el tiempo, y en simultáneo con el crecimiento de su negocio, logró obtener el freezer y la heladera mostrador. Con estos elementos pudo ampliar el local, que ya no sólo era de comidas elaboradas, sino que ahora también contaba con un almacén. “Tuve momentos en los que estuve mal, angustiada. Pero también tuve oídos que me escucharon”, cuenta la beneficiada.
Por otra parte, Alicia Arsenio recurrió al Banco de la Buena Fe, que le otorgó el préstamo para poder comprar una pequeña cantidad de ropa y alquilar el puesto sólo por un mes. Con esfuerzo, día tras día, logró conseguir el dinero para renovar su stock y seguir manteniendo su punto de venta. Fue así, que lentamente se alejó de su antiguo trabajo.
Ambas afirman orgullosas que pudieron con muy poco sacar a sus familias adelante y demostrarles que con perseverancia y trabajo todo es posible. Sólo necesitaban que alguien confiara en ellas y les brindara ayuda para lograr insertarse en el campo laboral.
El espíritu de los programas de créditos solidarios es construir un proyecto netamente comunitario, que además de plantear diferencias dentro del ámbito gubernamental o privado, transmite la disciplina del esfuerzo y la cooperación para lograr la independencia laboral. Finalmente es imprescindible la alianza del Gobierno con las ONG's para trabajar por el impulso del microcrédito como herramienta para acortar las brechas sociales y generar a su vez políticas inclusivas.
Entre los oscuros pasadizos del desempleo, la pobreza y la desinformación, el objetivo es transparente: lograr el desarrollo social de una zona donde, muchas veces, el Estado no llega. Si bien este sistema ha conseguido ser un recurso importante de confianza y desarrollo, distinto al asistencialismo, no hay duda de que no alcanza para terminar con la pobreza ni llegar a los que menos tienen.

Cuando el Estado no llega

Mariana Salas



Alguien puede tomar un camino, u otro, para marcar su destino. Hay quienes optan por el resentimiento y la resignación, pero en cambio, hay otros que eligen el esfuerzo cotidiano, la perseverancia y la lucha. La segunda opción es la que han preferido unos cuantos, que pese a estar fuera del campo laboral, decidieron vencer la adversidad, construyendo sus propias herramientas.
El sistema de microcréditos, no importa ya si a nivel gubernamental o privado, despierta la riqueza y el potencial dormidos que tiene una persona en la cual ha perdido su dignidad por la pérdida de su trabajo. A esa parte de la población que vive en la marginalidad, el sistema le tiende una mano, para que mediante sus capacidades puedan dar a sus familias una mejor calidad de vida.
Estas metas, que en un principio parecen imposibles de alcanzar, se llevan a cabo con mucho menos de lo que cualquier ciudadano se pueda imaginar. Con tan solo la mitad del sueldo mínimo establecido por el gobierno, los beneficiarios de los microcréditos comienzan a concretar un proyecto que los inserta nuevamente en la sociedad, lo que demuestra que se puede ver más allá de la desigualdad cultural y económica que se vive en Argentina.
Para estas fundaciones y asociaciones, los espacios de encuentro con el beneficiario son una línea estratégica de trabajo para el fortalecimiento del programa y las organizaciones que participan. La idea es poner en común prácticas, experiencias, saberes y herramientas que permitan superar obstáculos y problemáticas, sean éstos comunes a todo el país o particulares de cada territorio para fortalecer la experiencia.
Es indispensable que los medios difundan que todavía hay gente que cree en la solidaridad, y que brinda una parte de su tiempo a aportar sus conocimientos a aquellos que apuestan por la construcción de un emprendimiento. De esta manera, los microemprendedores pueden invertir esa irrisoria suma de dinero en algo que tiempo después se transformará en el sostén económico que abrirá la posibilidad de dar educación, alimentación y una mejora en las condiciones de vida a sus hijos, beneficios a la que ellos jamás habían accedido antes.
Está claro que el país puede cambiar, siempre y cuando se acabe con el individualismo y se apliquen a gran escala políticas sociales fuertes e inclusivas para que millones de personas dejen de estar excluidos del sistema.